
-Hola
(Se dio vuelta extrañado.)
-Hola, responde, sé que me escuchas.
(Vaciló nuevamente, ya un poco asustado.)
-Hey, aquí arriba, en tu cabeza.
(Sorprendido se llevó las manos a la cara, luego al pelo y la nuca, pero nada.)
-¡No tonto! Estoy dentro.
-¿Dentro?
-Si imbécil, estoy atrapado.
-¿Quién eres?
-Tú.
-¿Yo?
-Si, tú.
-No entiendo.
-¿Qué es lo que no entiendes?
-Como vas a ser yo, si estoy hablándote.
-¿De qué hablas? Yo soy tú.
-Me confundes.
-Tú te confundes solo. Confundes todo.
-¡Cállate! Ni siquiera me conoces.
-Te conozco mejor de lo que que tú te conoces, yo soy tú.
(Se quedó unos instantes en silencio meditando, le era difícil concentrarse en ese momento. No entendía nada, pero sobre todo le intrigaba conocer la procedencia de esa voz. Se mantuvo reflexivo un buen rato, dubitativo en sus propios pensamientos y finalmente llegó a la conclusión de que esa voz debía ser su imaginación.)
-Soy más que tu imaginación. -Escuchó nuevamente-
-¿De dónde vienes?
-De donde mismo que tú.
-Y, ¿Qué haces aquí?
-Hablo contigo.
-Osea que, según tú, estoy hablando solo.
-No digas estupideces, estás hablando conmigo.
-Pero según tú, tú eres yo, por lo tanto, estoy hablando conmigo mismo.
-Deja de enredar las cosas, estás hablando conmigo.
-¡Ah me perturbas! Quiero que te vayas.
-¿Cómo voy a irme, si yo soy tú?
-¡Cállate por favor!
-¡No quiero!
-¡Vete de aquí!
-No.
-¿¡Por qué me haces esto, que quieres de mi!?
-Lo mismo que tú.
-¿Y qué cosa sería?
-Ya lo sabes.
-No, no lo sé.
-Claro que no, nunca tienes claro que es lo que quieres.
-Y, ¿Tú si sabes lo que quiero?
-Yo se lo que yo quiero al menos.
-¿Qué cosa sería?
-Ya lo sabes.
-¿Lo sé?
-Si.
-A ver, dime qué es.
-¿Para qué? Si ya lo sabes.
-¿Sabes que creo? Que el perdido aquí eres tú.
-¿Yo?
-Si, tú. Tú eres quién no sabe quien es.
-Yo soy tú.
-No digas ridiculeces. Seguramente no tienes ni nombre.
-Me llamo Cunifosón.
-¡Ja! Que nombre mas extraño.
-Como tú.
-Cierra la boca.
-¿Cómo tú lo haces cuando enfrentas problemas?
-Déjame tranquilo, esos son asuntos míos.
-Y por lo tanto míos, yo soy tú recuerda.
-¿Ah si? Y entonces que solución me das.
-Ya lo sabes.
-¿Saber que?
-La solución a todos tus problemas, muy profundamente lo sabes.
-No todo lo que quisiera hacer es lo que realmente debiera hacer.
-Esto lo es.
-¿Cómo lo sabes?
-Porque tú lo sabes.
-No estoy seguro.
-Nunca lo estás.
-¡Quieres dejar de repetírmelo por favor!
-Tú eres quien se lo repite.
-¿Qué quieres decir? Yo trato de dejar eso de lado y tú me lo recuerdas todo el tiempo.
-Tú te lo recuerdas, yo soy tú no te olvides.
-¿Entonces crees que debemos hacerlo?
-Si.
-¿Qué tan seguro estás?
-Segurísimo.
-No lo se.
-Si lo sabes, profundamente sabes que es lo mejor.
-Lo dices como si fuera tan fácil.
-No, es que tú lo haces sonar difícil.
-Está bien, lo haré.
-Lo haremos juntos.
-Espero que funcione.
-Funcionará.
-¿A la cuenta de tres?
-Ok.
-Uno
-Dos
-(Ambas voces juntas) ¡Tres!
A lo lejos, se vio una sombra descender rápidamente hasta chocar contra el suelo.
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