lunes 9 de marzo de 2009

Vida

Cada vez que le echo un vistazo a la vida me pregunto para qué sirve ilustrarse, para qué sirve leer a los señoritos europeos (griegos y romanos) que inventaron todos los sistemas políticos y filosóficos que aún hegemonizan la vida cotidiana de nuestros días, sí: de todos nosotros. Muchas veces sin darnos cuenta, pero están ahí. ¿Maquiavelo? Sí, si te fijas algo de él hay todos los días en la TV, de Rousseau, también en las relaciones interpersonales… todo los días. En fin, después de todo aquello que se llama conocimiento, o más bien erudición, me viene a la cabeza ¿para qué sirve?, está bien, es lindo saber, pero a términos prácticos del día a día, de vivir, de buscar la vida misma, creo que poco hay de eso en nosotros en cuanto a la experiencia que te enseña esa vida que es la quintaesencia del existir. En vez de todas esas teoría políticas “afrancesadas” le creo más a la vida Kafkiana, se apega más a la realidad absurda que vivimos; le creo más a un personaje de Boris Vian que a un Cósimo de Italo Calvino, al cual nunca me tragué ni le creí. Creo más en el género negro latinoamericano que a la novela policial típica de los gringos, quizá al primero le cueste un poco más soñar, pero la descarnalidad que transmite te enseña. Le creo más a un Sandino que a Marx, a pesar de que el primero se influenció del segundo, pero no escribió calentito en su escritorio sino que estaba en la franja misma de la lucha.

Sabato en una entrevista dijo algo que me quedó grabado, después de leer diez mil libros aprox. se dio cuenta que lo que más le ha enseñado es la vida misma, sus experiencias más que los libros, y le creo, le creo porque los libros son guariditas para la tristeza y la alegría, para el estrés y el cansancio de realidad, pero no son ”los cinco pasos para aprender a vivir”… ¡jamás! Creo que es bueno volver a leer a Esquilo, volver a esos malditos griegos que prácticamente ya lo dijeron todo, al menos ese todo occidental, u occidentalizado, es bueno. Además le podemos incluir a Cicerón y uno que otro romano por ahí, pero sin creer que el mapa es el que enseña a viajar, no señor.


1 Reverencias:

  1. Mi aldo, ¿será que todo lo que escribes aquí me lo dices antes?, tengo lo que flaitemente llamamos dejavu de todos los escritos jaja, te quiero y me parece que tu blog,posee una transparencia y sinceridad que me gustaría ver más seguido, es como escucharte a tí, ni siquiera escuchar, es como ver, quizá eso es lo que le deja gustito a deyavúdeloquevaaveniir.
    Valentina pá.

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