lunes 23 de marzo de 2009

Incumplimiento

Ya eran años de espera, ya estaban todas las cartas sobre la mesa; estabas tú, y yo al otro lado de la cama. No había desorden, no estaba ese caos que le da esa estampa tan especial a estas escenas, el ambiente me daba a entender que a pesar de los años y la sobreabundancia de confianza se respiraba solemnidad, esa solemnidad que nunca tuvimos en todos los años de amistad.

Me costaba mirarte, me costaba moverme, me hacía el tonto mirando la monótona e insípida pared en la que apenas se contorneaba mi sombra. Era mi tiempo de actuar, a la mente se me venían todas las pícaras frases de mis amigos en las que estabas tú. Me mirabas y sonreías, me mirabas y no entendías mi silencio. Taciturno y estático, inmóvil; producía esa calma que se distancia de las sutilezas, que se transforma en espesura que impide la comunicación.

No podía reír, tartamudeaba a ratos. Atáxico. Amielínico. Inconexo. Con todas las ganas del mundo de hacer lo que debía hacer, pero sin dar pasos. Sabía lo que sucedía, estaba enamorado o algo muy parecido a ello, me impedía salir del temor de caer en el abismo de error, que era simplemente mi abismo. Ella no entendía nada, no lograba identificarme, nunca me había visto de esta forma, yo tampoco.

Al final de cuentas no pasó nada, mis nervios me hicieron sentir de todo menos lo que debía sentir. Y conversamos. Reímos. Dormimos.


5 Reverencias:

  1. Jajajaja!

    Quién soy yo para decirle que lo que escribe es bueno o no?
    Si esta expresión le sirve, siga así. Felicitaciones por la constancia.

    Joy

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  2. ahora sí que sí, redondito el cuento y con un excelente giro al final.

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  3. flamante, flamante ...
    xD

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  4. precioso. Hoy me voy a sentir así....

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