domingo 8 de febrero de 2009

Voyerismo


...no voy a interferir con tu respiración,
no voy a entrar en tu corazón,
no te quiero tocar,
no te puedo querer...”
– Jorge Drexler.

Debe ser el valor agregado el que le da tanto saborcito a esto del voyerismo, más allá de la prohibición moral que trae consigo es el peso del suspenso, el estar totalmente alerta para no ser descubierto, eso es lo grandioso de este vicio. La canción Tu Voyeur, de Drexler, relata muy bien el acto de meterse en lo ajeno, en la intimidad del otro. Qué es eso de ver realitys o ver cosas por Internet: el voyerismo da sensaciones más intensas ya que juegas al espía, juegas al ojos que no ven corazón que no siente, es un espectáculo en vivo y en directo.

Mi vecina bailaba en su baño, sí: antes de meterse a la ducha, tipo nueve diez de la noche, bailaba desnuda frente al espejo que estaba arriba del lavatorio. Entre que se peinaba y bailaba, toda desnuda. La sensación de pensar que en una de las vueltas que diera podía ser yo descubierto arriba de un árbol y tapado con ramas era impagable; no la quería besar ni tener ni tocar, sólo deseaba mirarla escondido con la posibilidad, gran posibilidad, de ser descubierto.

Un amigo era osadísimo, en la pieza de su hermana se escondía detrás de unas largas cortinas que tapaban un ventanal, y así lograba mirar a las amiguitas de ella cuando se cambiaban de ropa, lo hizo más de una vez. Yo lo más que hice fue esconderme bajo una cama, pero fui descubierto.



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